El PSOE de Cádiz dio un paso atrás el viernes ante el reto de garantizar la vivienda en la ciudad y la habitabilidad de todos y cada uno de nuestros barrios. Un reto que tiene como perspectiva clara lograr un turismo sostenible y sostenido que concilie con el derecho a vivir aquí. Conviene resaltar esto porque quienes se oponen a cualquier regulación, lo que hacen es tratar de confundir a la opinión pública con la simpleza de acusarnos de ir contra el turismo. Lamentable.

Hasta ahora habíamos mantenido durante siete meses las negociaciones en una  comisión negociadora creada por el PSOE local (grupo municipal y ejecutiva) y miembros del equipo de gobierno y Ganar Cádiz. Estas reuniones se mantuvieron con discreción por petición expresa de la portavoz socialista que según decía no quería sentir presión para así poder alcanzar un acuerdo.

Así pues, el pasado 11 de diciembre esta comisión decidió concluir el periodo de reuniones con una propuesta en firme, en esta se recogía necesidad de establecer en el PGOU un límite de usos turísticos en suelo residencial, reconocer los índices máximos de presión que recoge el Estudio municipal sobre Viviendas con Fin Turístico, excluir las fincas Grado 0 y 1… así como aumentar la reserva de VPO en el PGOU para elevarla al 60% y modificar las tasas municipales para que las VFT abonen no como uso residencial sino como actividad económica.

Ante esa propuesta, Mara Rodríguez, en solitario, pidió expresamente tiempo para pronunciarse tan sólo en un aspecto. Ese aspecto era si la moratoria de licencias  que sólo abarcaría al Casco Histórico se debía incorporar en el acuerdo de formulación o bien posteriormente en el acuerdo inicial de la Modificación del PGOU. 

Sin embargo, tras dos meses y medio esperando esa última respuesta, la portavoz del grupo municipal socialista convocó el viernes pasado deprisa y corriendo una reunión con diferentes entidades para escenificar parapetados tras promotores turísticos, gestores de viviendas con fin turístico y Antonio de María (Patronal Hotelera), que rompían todo lo acordado usando como argumento de cara a la galería que es preciso iniciar un debate abierto. Ahora, siete meses después y tras cerrar un acuerdo.

Quien los ha visto y quien los ve. Rompen su palabra y se alinean con promotores que en esa misma reunión  argumentaban que el problema es que ahora gobiernan en Madrid quienes defienden a los ocupas, asumiendo el mismo argumentario de la derecha. Inaudito. Como lo fue también oír a concejales socialistas defendiendo que cuando un promotor turístico desaloja a los vecinos de la finca, “seguro que le buscan un realojo”. Quien los ha visto y quien los ve, repito, cuando hace años con el problema de los asustaviejas fueron implacables.

En definitiva, el grupo municipal del PSOE ha perdido el norte, tira su programa electoral a la basura y su palabra. Lo ha hecho también ante entidades vecinales y sociales de la ciudad que así lo aseveran, pero también ante la Ejecutiva Local del PSOE que estuvo presente en las negociaciones y reconoce el acuerdo al que llegamos. 

Mientras tanto, muchos barrios se sitúan en índices de presión turística del 20%, 1 de cada 5 viviendas ahora son pisos turísticos, y fincas enteras que se transforman en apartamentos de un dormitorio, lo que va en aumento si no se ponen límites. Barrios donde el precio de alquiler ha subido desde un 93% a un 180% en plena crisis sanitaria, económica y social.

Por eso, como gobierno seguiremos insistiendo al PSOE para que vuelva a la izquierda, a su programa y retome el acuerdo. Porque hay vecinos y vecinas anónimos que no tienen el poder económico ni la influencia que los promotores ni la patronal ejercen sobre los concejales socialistas, pero que dependen de que frene este fenómeno para poder ejercer un derecho tan básico como es el derecho a poder vivir en su ciudad.

Martin Vila Pérez

Concejal de Urbanismo